¿Cuánto influimos?

¡¡¡Hola a todas y todos!!!

Antes que nada: me han advertido desde WordPress que algunas de las funciones que utilizo dejarán de estar disponibles en este blog, como la ausencia de publicidad, supongo, y creo que algunas cosas más relacionadas con el editor de texto, en tanto y cuanto no he renovado mi “plan personalizado”.

Como ciertamente decidí que no debía volver a pagar por escribir, al margen de la sincera e infinita gratitud a quienes me premian con su atención al dedicarle algunos minutos a mis disquisiciones, asumo las consecuencias.


Semanas atrás tuve oportunidad de mantener una conversación con una persona largamente vinculada al periodismo de corte progresista. En la medida en que las posiciones iban mostrando un creciente nivel de afinidad, a partir de una interpretación en sintonía y de una sensibilidad semejante, creí que podía compartir con ella, mediante la realización de una pregunta, uno de mis mayores desvelos: “¿aún cree en la intervención política?”; “¿ le parece que tiene sentido? “

Me contestó con una afirmación que atribuyó al escritor Joan Fuster y que, creo recordar, dice más o menos así: “La política, si no la haces, te la hacen”. Laconismo al margen, mas valenciano que español, viene a recordarnos que aquello que describiría mejor que nada nuestra naturaleza (zoon politicon), se aloja en cada pliegue, en cada intersticio de la vida social y que habrá de determinar nuestras vidas, aunque creamos lo contrario y nos empeñemos en afirmar, estúpidamente, que a nosotros la política no nos interesa.

Si ello es así, nada tiene más sentido que intentar que lo que nos influya transite, al menos, por el terreno de lo amable, lo bello y lo más justo posible, características compartidas, se supone, por el 99.9 por ciento de cada uno de nosotros, razón determinante para comprometerse políticamente.

Pero la respuesta no debería de resultarnos completamente satisfactoria. Si somos lo que hacemos, más o menos; y lo que hacemos, lo hacemos a partir de una argamasa cuyos componentes representan nuestro pasado material, en la más amplia extensión de la palabra, ¿quién dice que tal cosa conlleva, ineludiblemente, a la restauración de lo valioso, sendero perdido no se sabe en qué recodo de la historia?

Y es que precisamente en lo que respecta a la historia, la izquierda, en su insignificancia temporal comparada con el dilatadísimo espacio de tiempo que comprende el desenvolvimiento de la civilización humana, parece percibirlo todo, pero menos para sí misma.

Porque sí, damas y caballeros, la izquierda tiene su propia historia, aunque permanezca ciega, sorda y muda en cuanto a su incapacidad, hasta el presente, de alumbrar lo nuevo, mientras describe el futuro de los próximos 200 años de la humanidad con una puntillosidad envidiable, eso sí , amparada siempre en la ciencia… que no se aplica a sí misma.

Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .